El velocista Kiryū Yoshihide, de la Universidad de Tōyō, es la nueva esperanza del atletismo japonés. La marca de 9,87 segundos con viento a favor que logró en marzo de 2015 ha elevado las expectativas japonesas de romper por primera vez oficialmente la barrera de los 10 segundos. El corredor Tamesue Dai, bronce mundial en los 400 metros vallas, analiza las claves de la carrera de la nueva promesa de la pista nipona.
Una capacidad de aceleración nunca vista en Japón
Kiryū Yoshihide es el velocista con más potencial del panorama japonés actual. Con solo 17 años alcanzó una marca de 10,01 segundos en los 100 metros, el segundo mejor tiempo de la historia de Japón, en el Campeonato Internacional de Atletismo Conmemorativo de Oda Mikio celebrado en abril de 2013. Ya en la Universidad de Tōyō, en marzo de 2015 Kiryū se llevó el oro en una competición celebrada en Texas con una marca de 9,87 segundos con viento a favor, derrotando al estadounidense Ryan Bailey, quinto clasificado en las Olimpiadas de Londres 2012.
Lo que diferencia totalmente los 100 metros de Kiryū del resto de los corredores japoneses hasta nuestros días es la forma de acelerar a partir de los 30 metros (lo que en un vehículo correspondería a la parte del cambio de la segunda a la tercera marcha y la aceleración hasta la máxima velocidad). Cuando entra en racha no hay quien le siga el ritmo. Podría competir con corredores tan potentes como los jamaicanos. Y solo tiene 19 años. Podemos albergar la esperanza de verlo correr junto a los mejores del mundo en las Olimpiadas de Tokio 2020 y más adelante.
Principales marcas de Kiryū Yoshihide en los 100 metros
| Mejor marca personal | 10,01 s | 2013 | Campeonato Internacional de Atletismo Conmemorativo de Oda Mikio (17 años) |
| 10,05 s | 2014 | Oro en los Campeonatos de Atletismo Interuniversitarios de Kantō | |
| 10,22 s | 2014 | Oro en el Campeonato Nacional de Atletismo de Japón | |
| Marca no oficial | 9,87 s | 2015 | Oro en los Relevos de Texas (19 años) |
(Referencias)
| Récord de Japón | 10,00 s | 1998 | Itō Kōji |
| Récord de Asia | 9,91 s | 2015 | Femi Seun Ogunode (Qatar) |
| Récord del mundo | 9,58 s | 2009 | Usain Bolt (Jamaica) |
La clave está en la parte superior del cuerpo
Al contrario de los corredores de ascendencia africana, los velocistas japoneses no suelen levantar mucho las piernas al correr a causa de las diferencias en la inclinación pélvica y la musculatura. Ese estilo de carrera hace que la parte superior del cuerpo se balancee. Kiryū tiene una gran técnica de braceo con la que aprovecha la parte superior del cuerpo para lograr una zancada más rápida. El secreto de su velocidad son un torso ancho y fuerte, y un psoas ilíaco —el músculo encargado de hacer avanzar las piernas— muy desarrollado.
En cuanto a la técnica, a Kiryū todavía le faltan muchos puntos por pulir, como el bamboleo de las manos y la desestabilización del cuerpo al final de la carrera. A estas alturas no podemos afirmar que esté aprovechando todo su potencial físico. Normalmente los velocistas se acercan a la marca de los 10 segundos tras alcanzar una técnica más sofisticada. La técnica de Kiryū sugiere una marca de unos 10,20 segundos y, sin embargo, él ya está cerca de los 10. Se nota que todavía corre sirviéndose tan solo de su capacidad innata, por lo que le queda mucho margen para mejorar.
Romper el muro de los 10 segundos es cuestión de tiempo
Aunque la mayoría de los corredores jóvenes bajan el rendimiento cuando entran en la universidad y su entorno de entrenamiento varía, parece ser que Kiryū no ha acusado el cambio, ya que ha mejorado sus capacidades desde la época de secundaria en que registró la marca de 10,01 segundos. Correr por debajo de los 10 segundos es un gran logro incluso con el viento a favor: el empuje desde atrás puede hacer que el corredor alcance una velocidad excesiva para cubrirla con la zancada. Así pues, la marca de 9,87 significa que Kiryū fue capaz de seguir el ritmo que le marcaba el viento. Para mejorar su marca solo tiene que ir afinando la técnica, y será cuestión de tiempo que entre oficialmente en el eslabón de los 9 segundos.
Una lesión lo aleja de Pekín
Kiryū tenía la vista puesta en los mundiales de atletismo que se celebrarán en Pekín en agosto de 2015, pero el 30 de mayo se lesionó el muslo derecho durante un entrenamiento. Al necesitar 6 semanas de reposo, se perdió el Campeonato Nacional de Atletismo de Japón que se celebró en Niigata del 26 al 28 de junio de 2015, y parece difícil que pueda participar en los mundiales.
En 2014 Kiryū se retiró de los Juegos Asiáticos por un dolor en la articulación de la cadera y un desgarro muscular en el muslo derecho. Asimismo tuvo que abandonar la final de los 100 metros en los Campeonatos de Atletismo Interuniversitarios de Kantō de 2015 por un tirón en el muslo izquierdo. Su trayectoria hasta ahora lo define como un atleta propenso a las lesiones.
Su tendencia a lesionarse tiene dos posibles causas. La primera es que tenga la agilidad para alcanzar grandes velocidades pero que su musculatura no aguante la presión; la segunda es que sufra algún tipo de desequilibrio físico que le cargue determinadas partes del cuerpo al correr y le provoque las lesiones. La primera causa puede solucionarse con el entrenamiento, pero la segunda requeriría un análisis detallado y una serie de delicados ajustes. Es decir que, si un atleta tiene una cierta tendencia al correr que hace que se lesione, hay que identificarla y corregirla. Esto supone una tarea harto compleja cuando se trata de atletas que compiten al más alto nivel, ya que movimientos casi imperceptibles de partes inesperadas del cuerpo pueden infligir tensión y dolor a otras partes. En ese caso no queda más remedio que atajar el problema con la ayuda del entrenador.