Debatiendo sobre la cuestión de las islas
En el otoño de 1968, un año antes de la cumbre Satō-Nixon, la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico realizó estudios sobre recursos en el Mar de China Oriental. Esta comisión, cuyos principales miembros eran Japón, Corea del Sur y Taiwán, anunció la posibilidad de considerables depósitos de crudo en el lecho marino en un área de 200.000 km2 al noreste de Taiwán. Fue no mucho tiempo después de esto, en 1970, cuando China comenzó a reclamar las islas Senkaku como parte de su territorio.
En 1972, Japón y China normalizaron sus relaciones diplomáticas y en 1978 firmaron un Tratado de Paz y Amistad. Como era de esperar, el asunto de las Senkaku se discutió en el proceso de negociación. En una reunión entre el primer ministro japonés Tanaka Kakuei y el presidente chino Zhou Enlai el 27 de septiembre de 1972, Tanaka preguntó “¿Cuál es su visión sobre las islas Senkaku? Hay personas que vienen a mí asegurando distintas cosas sobre ellas.” A lo que Zhou respondió, “No me gustaría hablar de la cuestión de las islas en este momento. No es bueno hablar de ello ahora. Esto se ha convertido en un problema debido al petróleo. Si no hubiera petróleo, Taiwán y los Estados Unidos no lo habrían convertido en un problema.”
Posteriormente, en una reunión entre el primer ministro Fukuda Takeo y el vicepresidente Deng Xiaoping el 25 de octubre de 1978, de una forma que parecía sugerir que acababa de recordar algo, Deng dijo, “Hay una cosa más que me gustaría añadir. Hay numerosos problemas entre nuestros países. Por ejemplo, está la cuestión de lo que nosotros en China llamamos las islas Diaoyu y que la gente de Japón llama las islas Senkaku. No necesitamos abordar esta cuestión en reuniones como las que estamos celebrando hoy. Tal como dije al ministro de Asuntos Exteriores Sonoda [Sunao] en Pekín, puede que no seamos lo suficientemente sabios para resolver este asunto durante esta generación, pero la próxima generación será más sabia y probablemente podrá resolverla. Es esencial tener una visión amplia en este asunto.” El primer ministro Fukuda no respondió.
¿Cuáles son las intenciones de China?
Japón ha mantenido siempre la postura de que “las islas Senkaku son claramente parte del territorio privativo de Japón, a la luz de los hechos históricos y basados en la ley internacional”, y que “las islas Senkaku están bajo el control efectivo de Japón”, así como que “no existe ninguna disputa sobre la soberanía territorial que resolver en torno a las islas Senkaku”.
¿Pero cuáles son las intenciones de China? El Gobierno taiwanés reclamó primero sus derechos territoriales sobre las islas, por lo que China, que hizo de la reunificación con Taiwán una política nacional, también realizó la misma reclamación. Además, tal como se desprende de las palabras del presidente Zhou, el descubrimiento de recursos en el área que antes se consideraba sin ningún valor, fue un factor evidente.
Basándose en precedentes en el derecho internacional y la Corte Internacional de Justicia, si un Estado tiene control efectivo sobre tierra no ocupada y la intención de incorporar esa zona a su territorio, es una convención internacional que esa tierra pasará a ser territorio del Estado. Y es también una convención que el control justo y pacífico de un área considerada parte del territorio de un Estado por un periodo considerable de tiempo trae consigo derechos territoriales, y que no poder hacer objeciones apropiadas a las reclamaciones sobre el territorio por parte de otro Estado indica la aceptación de ese derecho.
Japón ha gobernado sobre las islas Senkaku de manera impecable según las normal internacionales desde 1895, e incluso después de que China comenzase a reclamar el territorio en 1970, esta puso sus relaciones con Japón por encima de sus demandas territoriales sobre las islas, tal como demuestra la cumbre de 1970. Es decir, China hizo reclamaciones territoriales, pero no cuestionó los derechos territoriales de Japón. Este es el trasfondo histórico para que Japón mantenga que “no existe ninguna disputa sobre la soberanía territorial que resolver en torno a las islas Senkaku”.
No obstante, la insistencia de China sobre sus demandas territoriales en años recientes, la intrusión de barcos chinos en aguas que rodean las Senkaku, y otra actividad relacionada está siendo de una naturaleza más agresiva. China ahora tiene como prioridad sus demandas sobre las islas, por encima de sus relaciones con Japón. Puede que haya reservas de petróleo y gas natural en el área, pero en ese caso hay otros lugares en el mundo donde pueden ser encontrados y muchas otras formas de obtener esos recursos. Y si se trata de la posición de China en el mundo, ¿por qué han tardado tanto en actuar?
Para Japón, cambiar las fronteras fijadas desde el Tratado de Paz de San Francisco sería igual que levantar dudas sobre la extensión de su soberanía tal como se redefinió tras la Segunda Guerra Mundial.
¿Pero qué es lo que busca China con tanta insistencia? Bajo las convenciones del derecho internacional, no se permite realizar nuevas demandas que entren en conflicto con antiguas reclamaciones. La razón por la que este asunto haya escalado hasta el punto en el que se teme un enfrentamiento militar no puede ser explicada en el nivel de asuntos como el derecho internacional o la lucha por los recursos. A continuación me gustaría analizar esta disputa desde un punto de vista diferente.