[Diapositivas] Conviviendo con dos gatas abandonadas tras el accidente nuclear de Fukushima
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Shiro y Sabi pasean con Matsumura después de que este haya dado de comer a las vacas. A simple vista, puede parecer un tipo agresivo, pero se trata, en realidad, de un hombre mayor compasivo que ama a los animales sin pedir nada a cambio.
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A la derecha, Sabi, la hermana mayor de carácter fuerte. Su hermana Shiro la sigue siempre.
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Matsumura vigila con dulzura a Shiro y Sabi mientras juegan inocentemente.
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Shiro y Sabi tienen una personalidad y un aspecto completamente diferentes, pero congenian y hacen muchas cosas juntas.
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Un veterinario voluntario atiende a una vaca con problemas de salud. Shiro, que todavía no se ha acostumbrado a estos animales de gran tamaño, se acerca con miedo.
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Shiro y Sabi se relajan y disfrutan de una agradable tarde de principios de verano.
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Shiro y Sabi mantenían una distancia prudencial de las avestruces de la zona, que murieron en 2015.
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Los medios de comunicación de todo el mundo se han hecho eco de que Matsumura es la única persona que permanece en esta zona declarada peligrosa y encarga de los animales. También recibe visitas de periodistas de Japón. Aquí lo vemos atendiendo a los reporteros de un canal de televisión de Hong Kong.
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Sabi, que es una gata muy curiosa, siempre tiene un gran interés en los quehaceres de Matsumura.
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Matsumura juega con Shiro. El tiempo pasa apaciblemente en este lugar, que no parece una zona contaminada.
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Estampa de una fría mañana de invierno. Pasean todos los días, sin importar la estación o el tiempo.
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Shiro y Sabi duermen apaciblemente.
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Mientras Matsumura atiende a las vacas, las gatas esperan la hora de volver a casa jugando o echando una siesta.
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Antes de que Shiro y Sabi llegaran a su hogar, Matsumura vivía con un perro, Ishimatsu. Ahora los cuatro comparten espacio. El can ha aceptado a las gatas y su relación con ellas es muy buena.
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Un respiro a la sombra de los árboles mientras se escucha el canto de las cigarras. Sentarse en el frío asfalto produce una sensación agradable.
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Shiro es tranquila y adorable, aunque un poco atontada. Tiene un instinto maternal tan fuerte que amamanta, hasta el punto de debilitarse, a los gatitos que ha dado a luz su hermana Sabi. Que tenga cada ojo de un color distinto le da un aire extraño.
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Sabi es una cazadora de aspecto salvaje. Gracias a ella, ya no hay ratones ni topos en las cercanías de la casa de Matsumura. No obstante, es una gata supermimosa que abre su corazón a cualquier persona.
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Matsumura nos muestra que el primer paso hacia la revitalización de Fukushima lo marca una fuerte voluntad de querer vivir en esa zona. Shiro y Sabi nacieron allí. Todos ellos conviven en su tierra natal.
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