Ciudades modelo para una sociedad que envejece

El descenso de la tasa de natalidad y el envejecimiento de la población japonesa ya ha provocado graves problemas en algunas partes de Japón. Esta tendencia es particularmente notoria en la región de Tōhoku, lo que hizo que muchos ancianos se contasen entre las víctimas del terremoto y posterior tsunami. No obstante, este cambio demográfico no se limita de ningún modo a Japón. La tasa de fertilidad total, que indica la media de niños nacidos de una mujer durante su vida, era inferior al 2,0 en muchos países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) durante el periodo 2005-2010. Corea del Sur tenía la tasa más baja (1,22), seguida de Japón y Polonia (1,27 ambos), Alemania (1,32), Italia (1,38), Canadá (1,57), los Países Bajos (1,74), Reino Unido (1,84) y Francia (1,89). Todo país cuyas mujeres de media no den a luz a más de dos niños verá como su población se reduce. Sólo unos pocos países de la OCDE sobrepasaron la tasa del 2,0, como Nueva Zelanda (2,02), Estados Unidos de América (EE.UU.) (2,09), y México (2,21).

La vecina China también tiene su población en retroceso. Su tasa de fertilildad total es 1,77, pero en ciudades donde se ha aplicado de forma más estricta la política del “hijo único” desde su introducción en 1979, se ha mantenido una tasa cercana al 1,0. A raíz de ello, la población china está envejeciendo incluso a mayor velocidad que la de Japón. Así pues, podemos comprobar que los graves problemas asociados con el descenso de la natalidad y el envejecimiento de la población son comunes en los países desarrollados y también están surgiendo en la altamente poblada China. Japón se limita a estar al frente de un grupo que va hacia abajo.

Figura 3 Comparación internacional de tasas de fertilidad totales

Dada la gravedad del cambio demográfico en la región de Tōhoku, la construcción de ciudades ecológicas e inteligentes debería incluir la creación de sistemas avanzados de atención médica y bienestar, para dar respuesta a las necesidades de las personas de edad avanzada. Si así se hace, las acciones de creación de comunidades podrían convertirse en un modelo no solo para Japón sino también para todo el mundo. Y si se diseñan ciudades inteligentes para que se pueda vivir muy bien en ellas, con viviendas, puestos de trabajo, instituciones educativas e instalaciones de ocio situadas a poca distancia entre ellas, estas ciudades atraerán no solo a personas de edad avanzada sino también a jóvenes, con lo que probablemente se dará también un impulso a la natalidad.