A por el campeonato del mundo en Nagoya

La novena Cumbre Mundial del Cosplay se celebró en Nagoya, en la prefectura de Aichi, entre los días 5 y 8 de agosto. Los cosplayers que superan la fase eliminatoria en sus respectivos países se reúnen cada año en esta ciudad, participan en desfiles y sesiones fotográficas, y compiten en el Campeonato Mundial de Cosplay, el plato fuerte de la cita. Este año la cumbre ha congregado a una cifra récord de diecisiete equipos nacionales.

La cumbre, de cuatro días de duración, tiene su punto culminante en el Desfile de Cosplay de Ōsu, que se celebra el día 6. Los miembros de los equipos nacionales y el resto de los participantes se presentan ataviados, cada cual a su estilo, parten del templo de Ōsu Kannon y dan una vuelta por la zona comercial de Ōsu, en el céntrico barrio de Naka. Resulta un tanto surrealista contemplar a este gran conjunto de personas, con sus coloristas cabellos y pintorescos atuendos, desfilar por el recinto del templo y la zona de tiendas, lugares ambos que forman parte del día a día de la ciudad. Los curiosos llenan los lados de la calle, lanzan animadas voces y toman fotografías. Un tendero del área, una persona de edad, explica con buen humor que al principio se asustó, pero que ahora, cada año, espera con ilusión que llegue el día. La contribución de este desfile a la actividad comercial del área es tan grande que hasta Ōmura Hideaki, gobernador de la prefectura de Aichi, llegó para animar al grupo en el arranque del desfile disfrazado de Desler, personaje de la serie de dibujos animados Crucero Espacial Yamato.

Ōmura Hideaki, gobernador de la prefectura de Aichi.

Pero, ¿qué pensarán los cosplayers japoneses al ver a los extranjeros interpretando personajes de videojuegos o anime de su país? Mochiko, de dieciocho años, trabaja ocasionalmente, pero lo que le gusta es disfrazarse de uno de los personajes del cómic Sket Dance. Dice que le alegra que la cultura japonesa sea valorada en el extranjero. “Como muchos personajes de los anime o manga japoneses”, continúa, “son parecidos a los extranjeros (occidentales), si ellos se lo toman en serio, no habrá quien les supere. Algunos (los rubios) ni siquiera tienen que ponerse peluca. Y tienen buen tipo, están muy bien...”, añade en tono de reconocimiento. “Además, es increíble el entusiasmo que le ponen al cosplay. Porque en Japón hay tiendas de cosplay, pero en el extranjero no, así que ellos tienen que hacérselo todo a mano”. Para esta persona, los cosplayers extrajeros son un gran estímulo.