Generación de energía solar para las escuelas

Otra innovación que debe considerarse es la aplicación de la energía solar para generar electricidad para instituciones educativas, especialmente escuelas de enseñanza primaria y secundaria. Ahora que Google está poniendo a disposición de todo el mundo libros en formato digital y que es posible acceder a otras fuentes de información variada a través de Internet, no es necesario que todas las escuelas mantengan una extensa biblioteca. Si proporcionamos a los estudiantes instalaciones con una conexión de gran calidad y los formamos en el idioma inglés, podrán acceder a información situada en cualquier rincón del mundo. Además, la mayoría de escuelas de primaria y secundaria sólo operan durante el día. Por ello, cuando se reconstruyan las escuelas dañadas por el desastre del 11 de marzo, debería introducirse una política inequívoca de introducción de la energía solar, que tendría al menos tres efectos colaterales. En primer lugar, los precios de los paneles solares bajarían significativamente a causa de los pedidos en masa. En segundo lugar, se potenciaría la recuperación económica regional mediante la reactivación de las obras públicas. Y en tercer lugar, Japón podría convertirse en un valioso modelo para los países que están en pleno desarrollo económico, porque su afán es crear una infraestructura educativa, sobre todo de instalaciones relacionadas con Internet.

La instalación de paneles solares en escuelas de enseñanza primaria y secundaria forma parte de una iniciativa gubernamental para promocionar “escuelas ecológicas” dotadas de instalaciones respetuosas con el medio ambiente. Además de reducir la carga medioambiental, esta iniciativa también prevé la incoroporación de material educativo para la enseñanza de temáticas medioambientales. (Foto: Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología)

Ciudades ecológicas y acción afirmativa

El fomento de la planificación urbana debería ser considerado como uno de los elementos más importantes del desarrollo energético para la sociedad no nuclear y con menos emisiones de carbono que he analizado. Para la reconstrucción, recomiendo al Gobierno nombrar un mínimo de diez ayuntamientos para su transformación en ciudades ecológicas e inteligentes. No sería necesario que fuesen solo ciudades de las áreas gravemente afectadas de la región de Tōhoku. Si reparar los daños del accidente de la central nuclear va a necesitar mucho tiempo, ayuntamientos de otras partes de Japón que han acogido a evacuados de Tōhoku también podrían ser seleccionados. Como analizaré después, gobiernos locales con un alto grado de auto-gestión deberían confeccionar planes, y el Gobierno central debería dotarles de fondos para la reconstrucción para empezar lo antes posible a construir ciudades de vanguardia que incorporasen las tecnologías de ahorro de energía más avanzadas del mundo.

El sistema de tren ligero Centram fue introducido en la ciudad de Toyama a partir de diciembre de 2009 para crear una red de transporte público conveniente para las personas y respetuoso con el medio ambiente. (Foto: Ciudad de Toyama)

En cualquier caso, la construcción de ciudades ecológicas e inteligentes va a comenzar más pronto que tarde, porque ya se han formulado varios planes provisionales. Llegados a este punto, me gustaría recalcar la gran conveniencia de aplicar una política de “acción afirmativa” a la hora de abordar esta construcción. Pienso en que un 30% de los pedidos realizados por los gobiernos locales y central debería ir a parar a empresas de nueva creación, empresas locales, y compañías extranjeras. Japón ha experimentado cambios revolucionarios dos veces en el pasado: el primero se produjo al iniciarse la modernización en la época de la Restauración Meiji de 1868, y el segundo ocurrió en la reconstrucción posterior a la Segunda Guerra Mundial. En ambos casos, los nuevos estratos sociales fueron la fuerza motriz, y el estímulo de otros países dentro de un entorno de puertas abiertas dotó de energía a la transición. Así pues, cuando los gobiernos locales y central empiecen a construir ciudades ecológicas e inteligentes, deben canalizar un 10% de los fondos a empresas que hayan sido creadas en los últimos tres años, otro 10% a pequeñas y medianas empresas locales de rango medio, y otro 10% a compañías extranjeras. Esta acción afirmativa se aplicaría para el diseño y la adquisición de materiales de construcción, equipamientos y herramientas, y hardware y software para la tecnología de información y comunicación (ICT).