La pena de muerte, un sistema que causa daños irreparables

MODERADOR ¿Cómo ven ustedes el actual estado de la pena de muerte en Japón?

MURAI Partimos de que ocho de cada 10 japoneses están a favor de la pena capital. Pero la cuestión es si esa opinión se basa en un conocimiento de la materia, porque me temo que no es así. Tenemos el caso de Iizuka, en el que se sospecha que pudo haber error judicial. El acusado, que fue detenido y encausado como sospechoso de haber asesinado a dos niñas en la ciudad de Iizuka (prefectura de Fukuoka) en 1992, defendió hasta el final su inocencia, pero fue condenado a muerte y ejecutado en 2008. Después de ser ejecutado, su viuda presentó el recurso de revisión que venía preparando desde antes de la ejecución, pero el Tribunal de Distrito de Fukuoka, así como el Tribunal Superior de Fukuoka, lo rechazaron. La decisión se apeló y actualmente el caso está en el Supremo.

Si se concluye que se cometió un error, esto es un crimen de Estado. Aunque se abra el proceso de revisión y se reconozca la inocencia, el daño es irreparable, pues ya se ha ejecutado la pena. No debemos mantener un sistema que da origen a estos daños irreparables.

Por otra parte, encontramos personas que cometen crímenes para que se les aplique la pena de muerte. Y el Estado se la aplica. Diríase que el Estado está asistiendo a quien cometió esos crímenes. Si no hubiera pena de muerte, no surgirían estos casos. Y no habría esas víctimas directas ni indirectas.

Murai Toshikuni, profesor emérito de la Universidad de Hitotsubashi (izquierda) y Muraoka Keiichi, profesor de la Universidad de Hakuō.
Murai Toshikuni, profesor emérito de la Universidad de Hitotsubashi (izquierda) y Muraoka Keiichi, profesor de la Universidad de Hakuō.

Un sistema manejado a la ligera

MURAOKA La comunidad internacional se pregunta por qué en un país desarrollado como Japón existe la pena de muerte. Este 2020, año olímpico, van a concentrarse en Japón organizaciones no gubernamentales de todo el mundo que reclaman la abolición de dicha pena. Creen que si Japón cambia, cambiarán también otros países que la mantienen. Lo que ocurre es que en Japón la gente no sabe casi nada sobre cómo es hoy día la pena de muerte. Por eso, lo que quieren la Asociación de Colegios de Abogados de Japón y otras entidades es, en primer lugar, difundir entre la gente la realidad de la pena de muerte y propiciar un debate sobre si realmente necesitamos este sistema.

MURAI En Estados Unidos, para conseguir una sentencia de muerte, la acusación pública procede con la máxima precaución y reúne muchísimas pruebas invirtiendo una enorme cantidad de tiempo, con el consiguiente gasto. En pocas palabras, tiene que probar que existen circunstancias muy especiales, que no se dan en un caso convencional, para que necesariamente tenga que dictarse dicha sentencia. Pero, al mismo tiempo, debe también garantizarse que puedan esgrimirse los argumentos opuestos. Por eso, se han dotado de un sistema que respalda suficientemente a la defensa humana y financieramente.

En cambio, la forma en que la pena de muerte se aplica en Japón es demasiado simple. En tanto la pena capital no sea abolida, deberíamos tener procesos que garanticen en mayor medida que el procedimiento se sigue con cautela, pero ni siquiera eso tenemos. Y además, por ahora, la única opción es confiar la defensa en los casos en que se han dictado sentencias de muerte a abogados que actúan de buena voluntad y sin remuneración. La situación es realmente lamentable.

Texto: POWER NEWS, Takahashi Yuki
Fotografías: Ikazaki Shinobu

Fotografía del encabezado: Govinda Prasad Mainali, un ciudadano nepalí que fue condenado a muerte en Japón por el asesinato de una empleada de la compañía eléctrica TEPCO y puesto en libertad tras conseguir que se abriera la revisión de su causa, saluda desde el balcón de la vivienda familiar en Katmandú (Nepal) el 16 de junio de 2012. Su proceso siguió un camino tortuoso pues, después de haber sido detenido en 1997 y declarado inocente en primera instancia, la sentencia fue recurrida y revocada. Aunque Mainali perdió la posterior apelación, consiguió la revisión del proceso. (Jiji Press)