Con el cambio de siglo, la justicia penal japonesa ha entrado en una nueva etapa. En 2009 se instauró el sistema de jurado popular, que ha traído nuevos aires a los tribunales. Y desde junio de 2018 es ya una realidad la negociación judicial. ¿Qué valoración merecen a los expertos todos estos cambios?

(Segunda parte del diálogo entre Murai Toshikuni, profesor emérito de la Universidad de Hitotsubashi, y Muraoka Keiichi, profesor de la Universidad de Hakuō. La primera parte está disponible aquí.)

El juicio con jurado, fruto de la transacción

ENTREVISTADOR  El sistema japonés de jurado popular (llamado “sistema de juicio con jueces legos o ciudadanos, en adelante “sistema de saiban'in”) cuya finalidad es la agilización de los juicios y la obtención de una mayor implicación en ellos de la ciudadanía, es un sistema en el que personas elegidas de entre los electores participan como saiban'in en juicios por asesinatos y otros crímenes graves. Hemos entrado ya en su décimo año de existencia en Japón, pues fue introducido en mayo de 2009. ¿Cuál sería su valoración de este sistema?

MURAI TOSHIKUNI  Yo he estado siempre entre los defensores del sistema de jurado popular y, aunque la falta de definición del sistema de saiban'in no acaba de convencerme, lo he apoyado desde el planteamiento de que podía ser positivo como un primer paso hacia un verdadero sistema de jurado popular. La razón por la que defiendo el sistema de jurado es que creo que, aunque los juristas puedan ser expertos en la interpretación de la ley, en cuanto a la determinación de los hechos no necesariamente están por encima de la gente corriente y para observar mejor los hechos incluso puede ser mejor adoptar el enfoque de otras personas que aporten experiencias más variadas.

En realidad, el sistema de saiban'in ha sido fruto de una serie de transacciones. Antes de la Segunda Guerra Mundial existió en Japón un sistema de jurado, pero se trataba de un sistema francamente extraño y no era posible reinstaurarlo tal cual, así que después de la guerra, cuando se procedió a reformar el poder judicial, este punto quedó pendiente. Por otra parte, entre los académicos y también en una parte de los jueces siempre estuvo arraigada la idea de que había que reeditar de algún modo el sistema de jurado, pues se veía con gran preocupación que no estuviera funcionando correctamente el principio de presunción de inocencia, como indica ese 99,9 % de sentencias de culpabilidad que se obtiene en los juicios penales. En este contexto, en 1985, Hirano Ryūichi, que además de ser una autoridad en derecho penal fue también rector de la Universidad de Tokio, publicó un trabajo en el que venía a decir que, ante el poco margen para la esperanza que dejaba la realidad de los juicios penales en Japón, sería necesario adoptar un sistema de jurado similar a alguno de los vigentes en los países occidentales. Hirano, que en la época era un líder de opinión, había sido crítico con estos sistemas, y cuando sostuvo aquello se reavivó el debate sobre el restablecimiento del sistema de jurado. Finalmente, se pensó que no sería necesario un sistema de jurado propiamente dicho y se llegó a la actual solución de compromiso, el sistema de saiban'in, en el que los saiban'in y el juez emiten la sentencia conjuntamente.

Comparación de los diversos sistemas de jurado

  Sistema de saiban'in Sistema de jurado Sistema escabinado (jueces y legos)
Países de implantación Japón Estados Unidos, Reino Unido, etc. Alemania, Francia, etc. 
Implicación del jurado Conjuntamente con el juez Solo el jurado Conjuntamente con el juez
Determinación de culpabilidad-no culpabilidad Lo determina Lo determina Lo determina
Asignación de condena La asigna No la asigna La asigna
Periodo de ejercicio Para cada caso Para cada caso Durante un periodo establecido
Forma de elección Por azar Por azar Por recomendación de ciertos colectivos

(Cuadro elaborado por POWER NEWS a partir de datos del Tribunal Supremo).

Más peticiones de sentencia de muerte con el sistema de jurado

MURAOKA KEIICHI  Entre los abogados también ha existido siempre una corriente favorable al sistema de jurado. En el Consejo de Deliberación sobre la Reforma del Poder Judicial, que comenzó a trabajar en 1999, uno de los temas tratados fue la participación en la justicia de la ciudadanía y hubo debates, tiras y aflojas, sobre el sistema de jurado propio y el escabinado, y finalmente se optó por tratar de reunir las virtudes de ambos sistemas, fruto de lo cual es el sistema de saiban'in.

Yo me posicioné desde el principio a favor del sistema de saiban'in porque pensaba que era necesario que el sentido común de la ciudadanía quedase reflejado en el reconocimiento de los hechos. Pero últimamente tengo muchas dudas al respecto. Especialmente, al mirar los casos en que se dictan sentencias de muerte, en comparación con la época en que era solamente el juez quien dictaba sentencia, vemos que con el jurado popular se está respondiendo a la petición de la fiscalía con sentencias de muerte en cerca de un 20 % más de casos. Sobre la razón de que esto sea así, algunos lo justifican diciendo que es un reflejo de la voluntad mayoritaria de la ciudadanía, que está pidiendo esas sentencias de muerte, pero a mí esa interpretación me parece muy dudosa.

Más bien, creo que lo que está pasando es que como resultado de la excesiva reducción del sumario a unos pocos puntos conflictivos, que a su vez es producto de la introducción del procedimiento de conferencia previa al juicio con el objetivo de agilizarlo, a los jurados no se les están dando suficientes elementos de juicio para determinar si el acusado debe ser condenado a muerte o no. Creo que los peores efectos del sistema tan expeditivo que se emplea en este tipo de juicios con jurado están manifestándose en los casos en que se dicta sentencia de muerte. Últimamente estoy incluso considerando posicionarme en contra del sistema.

MURAI  Yo no diría tanto como que estoy en contra de este sistema, pero creo que hay margen para mejorarlo. La mejora habría que introducirla, para empezar, aboliendo la pena de muerte. La existencia de la pena de muerte debe de ser la causa de que cada vez sean más los jurados que declinan ejercer como tales y además, por su propia naturaleza, es lógico que los casos en los que la fiscalía pide la pena de muerte tiendan a alargarse. Si se evita hacer un examen riguroso de los casos se cae en un método expeditivo pero precipitado y de ahí que los casos se vean solo superficialmente.

Con el actual sistema, no hay ni datos ni tiempo suficientes para poner el foco sobre los móviles que ha podido tener el acusado o sobre su historial de crecimiento. Por eso, se termina dictando sentencias de muerte a partir de cuestiones externas, como la crueldad del caso o el número de personas asesinadas, y en algunos casos esas sentencias son revocadas en instancias judiciales superiores. Ese es el mayor problema.

Seis de cada 10 jurados declinan ejercer, un síntoma preocupante

MURAOKA  Llamamos ryōkei gohan (literalmente, error judicial en la asignación de una pena) al hecho de superarse ampliamente la pena que sería razonable, y el caso más palmario es la pena de muerte. Yo creo que estos errores judiciales se muestran en su forma más extrema en los juicios con jurado. Supongo que incluso los jurados que, con sus veredictos, han dado lugar a sentencias de muerte pensarán que, de haber recibido más materiales y de haber tenido más tiempo, habrían podido considerar el caso de forma que se evitase imponer la pena capital.

MURAI  De hecho, son muchos los jurados que vienen a decir en sus declaraciones que habrían deseado disponer de más tiempo, ¿no es cierto? Por diferentes razones, como la de aligerar la carga de los jurados, el tiempo queda materialmente muy limitado. Y así es muy difícil juzgar en casos criminales en que se pueden dictar sentencias de muerte.

MURAOKA  Otro problema es que más del 60 % de los candidatos a ser jurados renuncia a serlo. Es un presagio alarmante. Creo que los jurados japoneses están a un nivel como para sentirnos orgullosos de ellos ante el mundo, pero seis de cada diez renuncian. Pesa entonces la grave sospecha de que los elegidos no sean realmente representativos de todas las capas de la sociedad japonesa.