Un espejo, una espada y una joya o collar de joyas en forma de coma componen los “Tres Tesoros Sagrados” de Japón, tal como aparecen en las antiguas crónicas de los dioses.
Orígenes legendarios
Las reliquias imperiales de Japón, también conocidas como los “Tres Tesoros Sagrados”, consisten en el espejo Yata no Kagami, la espada Kusanagi no Tsurugi y las joyas curvas Yasakani no Magatama. Según la leyenda, los emperadores de Japón descienden de la diosa del sol Amaterasu, y tanto el espejo como las joyas aparecen en la historia de cómo fue atraída fuera de una cueva en la que se ocultaba, devolviendo la luz al cielo: es engañada haciéndole ver su propio reflejo para que abandone la cueva. Tras dar muerte a una serpiente gigante, su hermano Susanoo encontró la espada en el cuerpo y posteriormente se la entregó.
Dado que estos objetos se consideran extremadamente sagrados, nunca se muestran al público. En la sucesión imperial de 2019, cuando el emperador Naruhito sucedió a su padre Akihito, la espada y las joyas aparecieron en las ceremonias, aunque en ese momento estaban dentro de cajas. El intenso secretismo que los rodea hace que no esté claro con qué frecuencia estos tesoros pueden haber sido reemplazados a lo largo de los siglos. Se dice que el espejo se encuentra en el Santuario de Ise, la espada en el Santuario Atsuta, en Nagoya, y las joyas en el Palacio Imperial de Tokio.

(Imagen del encabezado: © Pixta.)
