El desarrollo de la enseñanza de la lengua japonesa en el mundo árabe

ENTREVISTADOR ¿Cómo fue posible la creación de un curso de lengua japonesa en la Universidad de El Cairo?

KARAM Todo empezó a raíz de la crisis petrolífera de otoño de 1973; la provocó la Cuarta Guerra de Oriente Medio,(*1) que empezó cuando tropas egipcias entraron en la península del Sinaí, que en esos momentos estaba ocupada por Israel. Los países árabes aumentaron el precio del petróleo y en algunos casos prohibieron las exportaciones de crudo a determinados países basándose en la política respecto a Oriente Medio de cada país en concreto.

El primer ministro japonés de aquella época, Tanaka Kakuei (1918-1993), envió al viceprimer ministro Miki Takeo (1907-1988) como enviado especial a los países árabes para expresar el apoyo japonés a las tesis árabes. Durante su visita, Miki prometió ayuda económica y cultural por parte de Japón. A raíz de ello se creó un programa de estudios japoneses en la Universidad de El Cairo. El objetivo era incrementar el número de personas del mundo árabe con conocimientos sobre Japón. Sin embargo, en esa época, muchos se burlaron de esta política, calificándola de “diplomacia de la mendicidad de petróleo”.

Pero la Fundación Japón, encargada de administrar el programa, envió a un gran número de reconocidos expertos a la región, comenzando por Kuroda Toshio. El programa atrajo a muchos ambiciosos estudiantes hambrientos de conocimiento, y en años posteriores el programa ha formado a numerosos especialistas en estudios japoneses. Independientemente de cuál hubiese sido el objetivo inicial, casi cuarenta años después el programa se ha convertido en un indispensable centro de estudios japoneses en el mundo de habla árabe.

ENTREVISTADOR ¿Cuál es la situación de la enseñanza de la lengua japonesa en amplio mundo de habla árabe actual?

KARAM Egipto se encuentra en el centro del mundo árabe, y El Cairo ha sido el centro cultural del mundo islámico desde que Bagdad le traspasó esa función durante el tiempo del Sultanato Mameluco de Egipto (1250-1517). Era una meca de política y cultura, y esa posición continúa siendo sólida también hoy.

Y por eso tuvo mucha importancia que el primer programa de lengua japonesa del mundo de habla árabe fuese creado en El Cairo. Los estudiantes que quisiesen aprender japonés podían reunirse en el centro del mundo árabe y después volver a sembrar las semillas de la enseñanza de la lengua japonesa en sus propios países. Los graduados egipcios del programa también han ido a trabajar a otros países del mundo árabe, y hoy existen cursos de lengua japonesa en siete universidades, en los países de lengua árabe de Egipto, Arabia Saudí y Siria, así como también en Turquía.

Las principales universidades son la Universidad Rey Saúd (Arabia Saudí, 1993), la Universidad Ain Shams (Egipto, 2000) y la Universidad de Damasco (Siria, 2002). Los profesores japoneses enviados por la Fundación Japón también imparten clases en universidades de toda la región.

ENTREVISTADOR Usted mismo ha pasado tiempo en Araba Saudí, ¿no es cierto?

KARAM Sí, desde 1993 a 2002 estuve en la facultad de la Universidad Rey Saúd ayudando a colocar los cimientos para la enseñanza de la lengua japonesa en Arabia Saudí. Junto con mis colegas japoneses y egipcios, trabajé durante cinco años para crear el primer libro de texto japonés del mundo de habla árabe. Hasta entonces, recurríamos a material educativo de Japón, pero no siempre resultaba adecuado para Arabia Saudí por motivos culturales: referencias al consumo de alcohol, por ejemplo, o a templos budistas. A veces alguna de estas referencias ofendía los preceptos islámicos. En otros casos, simplemente dificultaba la comprensión del alumnado. Era complicado utilizar ese material tal como nos llegaba. Y muchos estudiantes opinaban de la misma forma. Así que creamos una serie de tres libros de texto árabes que incorporaban temática relacionada con la peregrinación y las plegarias musulmanas, para adaptarlos mejor a los requisitos del Islam. Y ahora estos libros de texto ya se utilizan de forma generalizada en todo el mundo árabe.

Los estudios de japonés proporcionan nuevos valores al mundo árabe

ENTREVISTADOR Háblenos un poco sobre su historia personal. ¿Qué le movió a estudiar japonés?

KARAM Entré en contacto con Japón por primera vez a través de un famoso poema llamado Ghada al-Yaban (Doncella de Japón), que estudiamos en el instituto. Es un poema muy bonito de Hafez Ibrahim (1872-1932), el poeta nacional egipcio. El poema alaba el patriotismo de las jóvenes enfermeras asignadas al ejército japonés durante la Guerra Ruso-Japonesa. Lo recité una y otra vez hasta memorizarlo. Supongo que también me intrigaba el hecho de que los japoneses, una raza de orientales como nosotros los árabes, habían conseguido derrotar al Imperio ruso en el campo de batalla, y eso me animó a investigar más sobre Japón.

En 1976 me matriculé en el Departamento de Lengua y Literatura Japonesa de la Universidad de El Cairo, en donde estudié con el profesor Kuyama Munehiko (en la actualidad rector del Caritas Junior College en Yokohama, Japón), quien me introdujo a toda clase de conocimientos, desde los aspectos básicos de los silabarios kana (uno de los alfabetos japonese) hasta los placeres de la literatura japonesa.

En 1981 me matriculé en la Escuela de posgrado de la Universidad de Tsukuba con una beca del Ministerio de Educación de Japón, como se denominaba entonces. Estudié con Muramatsu Takeshi (1929-1994), quien me transmitió su amor por la tanka (poema japonés corto, compuesto de cinco versos de treinta y una sílabas). El profesor Muramatsu fue muy importante para mí. Él me abrió la puerta al extenso mundo de la literatura clásica japonesa, algo por lo que le estaré eternamente agradecido.

ENTREVISTADOR ¿Sobre qué se especializó durante su estancia en la Universidad de Tsukuba?

KARAM Abordé el tema de “los sueños en la literatura japonesa”. Me interesaba el concepto de los sueños que aparece en la literatura japonesa, desde el capítulo ”Puente flotante de sueños”, de Genji monogatari (publicada en español como “La Historia de Genji”), hasta textos religiosos como el sueño del sacerdote budista Hōnen (1133-1212), en el cual éste se encuentra con un gran sacerdote de la escuela china de la Tierra Pura y Yume no ki (Diario de sueños) del sacerdote budista Myōe (1173-1232). Cuando acabé recopilando todo esto para mi tesis, también escribí sobre los sueños que aparecen tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y el Corán. Obtuve mi doctorado con este estudio en 1988.

ENTREVISTADOR ¿En qué está trabajando actualmente?

KARAM Últimamente me he fijado en la cuestión del suicidio en la literatura japonesa: la estética del trato del doble suicidio como aparece en las obras de Chikamatsu Monzaemon (1653-1724), por ejemplo. Los pasajes líricos que describen a los dos amantes cuando emprenden su viaje final a la muerte juntos presenta la idea del “suicidio por amor” como algo extremadamente romántico y admirable. En los países árabes el suicidio está prohibido, y sería impensable describir un acto de autodestrucción como bello. Pero creo que esta actitud hacia la muerte incorpora un elemento esencial de la estética japonesa.

Estoy sumamente interesado en investigar cómo llegó a producirse esta visión de la vida y la muerte que embellece el suicidio. También en el campo de la literatura moderna, la cuestión de por qué autores como Mishima Yukio (1925-1970) y Kawabata Yasunari (1899-1972) llegaron a quitarse la vida es un tema fascinante. Kokoro (Corazón, publicado en español con su título original), de Natsume Sōseki (1867-1916) también hace del suicidio su eje central y es muy popular entre los egipcios. Para los árabes, aunque se permite la yihad, el suicidio es tabú, y creo que es por eso mismo que puede llegar a ser fascinante para nosotros.

Pero aunque el suicidio está teóricamente prohibido en la sociedad egpicia, la realidad es que cada vez más personas se quitan la vida. Sobre todo jóvenes que se enfrentan al desempleo y a otros aspectos negativos de la competitiva sociedad de una economía cada vez más globalizada.

ENTREVISTADOR La sociedad egipcia en su conjunto parece atravesar un cambio radical tras la Primavera Árabe.

KARAM Nosotros no utilizamos ese término. En Egipto, la primavera es la estación de las tormentas de arena, así que no es una época del año que tenga unas connotaciones particularmente positivas para nosotros (risas). Pero bromas aparte, la ola de democratización que se inició en Túnez en diciembre de 2010 fue extendiéndose gradualmente hasta Egipto, y el 11 de febrero de 2011, Hosni Mubarak fue obligado a dimitir como presidente. La vida espiritual y la visión del mundo de los jóvenes están experimentando importantes cambios en este momento. En un momento de fluctuación como este, es más importante que nunca educar a las personas para que crezcan con una flexibilidad mental que les permita incorporar valores de diversa índole.

En este contexto, los estudios japoneses pueden tener unas consecuencias significativas, al enseñar a nuestros jóvenes la cultura de Japón, que se desarrolló en un clima húmedo y un paisaje bastante distintos de los del mundo árabe. Espero sinceramente que los estudios japoneses continúen prosperando en los años venideros y que esta temática pueda realizar una contribución a lograr un nuevo futuro para el mundo árabe.

(Traducido al español de su versión inglesa. De una entrevista en japonés realizada el 14 de octubre de 2011. Entrevista y textos de Kondō Hisashi, director de la Fundación Japan Echo. Fotos de Nagasaka Yoshiki)

(*1) ^ También conocida como la Guerra del Yom Kippur o la Guerra del Ramadán.