Un viaje a Hawái, el inicio de su interés por las canciones al revés
Cuando rondaba los cincuenta años, Nakada se volvió una apasionada de los palíndromos, tanto que enviaba propuestas a los periódicos prácticamente cada semana.
“Allá por 1985 había un programa de televisión que tenía un concurso; consistía en encontrar a mujeres que hicieran cosas curiosas, y el primer premio era un viaje a Hawái. Estaba decidida a conseguirlo, así que hice un palíndromo larguísimo y me presenté. Al jurado y al público les gustó, pero perdí igualmente. Al final eligieron a gente que se pudiera poner delante de la cámara, como una mujer que hacía kickboxing y otra que había ganado un concurso de comer helado rápido”, recuerda Nakada.
Es posible que los palíndromos sorprendan a quienes los leen, pero hacerlos no se considera una habilidad digna de salir en televisión. Además, según Nakada, a los niños les encantan, pero entre los adultos suele haber tanto aficionados como detractores.
“Estaba decepcionada por el resultado y me iba a ir a casa, pero un responsable del canal de televisión me paró por el camino. Al parecer, le había llamado la atención que en mi currículo hubiera puesto que era profesora de música; me preguntó si sería capaz de mezclar los palíndromos y la música y cantar al revés. Por dentro, me decía a mí misma que no, pero le contesté, con una sonrisa en la boca, que sí”, explica.
A Nakada le estaban dando la oportunidad de volver a presentarse al concurso con una idea que a ella no se le había ocurrido. Tenía tres días para prepararse. Interpretar la melodía le resultaba fácil, pero la letra se le resistía.
“Había elegido Chatsumi, una canción infantil. Durante tres días, con sus consecuentes noches, pensé en cómo podría cantarla al revés para que quedara natural, pero no estaba convencida de que sonara bien. Ya estaba decidida a contactar con el canal de televisión para pedirles disculpas y decirles que no podría hacerlo. En ese instante, me dije a mí misma en voz alta que estaba cansada. Pronunciar esas palabras me sirvió para darme cuenta de que conseguiría hacerlo bien si, en lugar de centrarme solo en las sílabas, cuidaba la manera de cantar las consonantes”, revela Nakada.
Nakada quedó primera en el concurso y pudo disfrutar de ese viaje a Hawái que tanto ansiaba.


