En esta serie presentamos varias casas tradicionales de Tokio y alrededores convertidas en cafés donde el presente y el pasado se funden, y lo hacemos de la mano de una autora apasionada de las cafeterías. El decimotercer artículo se lo dedicamos al Café Galería Tekigaisō, un establecimiento que se ubica en Ogikubo (Tokio).

La otra residencia oficial del primer ministro

En una zona residencial tranquila a la cual se accede desde la salida sur de la estación de Ogikubo (JR), se encuentra una vivienda, construida hace unos cien años, que sirvió de escenario de la tumultuosa historia de la era Shōwa (1926-1989). En este edificio, de nombre Tekigaisō y situado al fondo del frondoso bosque que ocupa la finca, vivió Konoe Fumimaro, que ejerció de primer ministro de Japón en tres ocasiones. Precisamente por eso se lo llegó a denominar “la otra residencia oficial del primer ministro”.

Durante un tiempo una parte de la zona oriental se desmanteló y se reconstruyó en el distrito de Toshima, perteneciente también a Tokio; sin embargo, gracias a un proyecto de restauración y mantenimiento impulsado por las autoridades del distrito de Suginami a lo largo de diez años, dicha parte se devolvió a su lugar de origen para reconstruirla de nuevo. Así, en 2024 el edificio recuperó por completo el aspecto de la época en la que se había levantado, lo que marcó el bello inicio de su segunda vida. Un año después abrió sus puertas el Café Galería Tekigaisō, cuyo diseño corrió a cargo del arquitecto Kuma Kengo. En esta cafetería es posible disfrutar de los sabores propios de varios comercios famosos de Suginami mientras uno se empapa de la historia de la era Shōwa. Recomendamos acercarse en primavera, cuando la luz cegadora del sol se cuela entre los árboles, y disfrutar de una experiencia que combina historia, arquitectura y gastronomía.

Cuatro personajes históricos relacionados con la vivienda

Antes de acercarse al Café Galería Tekigaisō conviene tener unas nociones básicas de cuatro personajes históricos vinculados con la vivienda: sin duda alguna, saber de ellos influirá en nuestra visión de la historia que rodea el edificio.

Esta casa fue primero la residencia de Irisawa Tatsukichi, doctor al frente del equipo médico del emperador Taishō. El diseño de la vivienda corrió a cargo de su cuñado, Itō Chūta, virtuoso de la arquitectura japonesa responsable de proyectos como el Tsukiji Hongan-ji y el Heian-jingū, un templo budista y un santuario sintoísta situados en Tokio y Kioto, respectivamente. Irisawa le pidió a Itō que hiciera lo que le pareciera oportuno. El resultado fue una hermosa casa donde el diseño occidental, el japonés y el chino se entremezclan.

En 1937, diez años después de que terminara la construcción de la residencia, esta pasó a manos de Konoe Fumimaro, primer ministro del país. Desde ese momento la sala de visitas acogió numerosas reuniones políticas extraoficiales y la casa fue convirtiéndose en un lugar que marcaría el curso de la historia japonesa. Además, en diciembre de 1945, año en que terminó la Segunda Guerra Mundial, Konoe eligió el despacho de esta misma morada para quitarse la vida.

En 1947 la familia Konoe le alquiló una parte de la residencia a Yoshida Shigeru, primer ministro de Japón durante casi toda la reconstrucción tras el conflicto bélico; el mandatario vivió allí alrededor de un año. Para Yoshida, que sentó las bases del Japón de posguerra, Tekigaisō se convirtió en un lugar donde reflexionar en múltiples ocasiones. Al parecer, a pesar de que sus posturas y principios fueran distintos, Konoe y Yoshida tenían algo en común: ambos querían acabar con la guerra lo antes posible y alcanzar la paz. Como podemos ver, la residencia fue testigo de varios acontecimientos históricos turbulentos ocurridos antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

Una sala de visitas con dragones que danzan

Lo primero que llama la atención en la sala de visitas de estilo chino es una mesa de nácar y los dragones que decoran el techo y las baldosas del suelo. Itō, que había investigado la arquitectura de países como China, la India y Turquía en busca de las raíces de la japonesa, hizo uso de sus vastos conocimientos e imaginación para adaptarse a los gustos de su cuñado, familiarizado con la poesía china.

Los dragones que decoran el techo son obra del empresario shanghainés Wang Yiting, que también era pintor y calígrafo.
Los dragones que decoran el techo son obra del empresario shanghainés Wang Yiting, que también era pintor y calígrafo.

La mesa y las sillas de nácar tienen un diseño rico con incrustaciones de caracoles turbante verde y son obra del fabricante de muebles Mitsukoshi Seisakusho, que tomó como referencia fotografías antiguas. Los maestros artesanos debieron de dedicar mucho tiempo y esfuerzo para lograr hacer a mano semejante obra de artesanía, cuyos colores tornasolados brillan cuando les da la luz.

Al bajar la vista, uno se da cuenta de que las patas de la mesa tienen forma de garras de dragón. Las obras arquitectónicas de Itō esconden multitud de extrañas criaturas imaginarias, empezando por los dragones. Además, quien preste atención al papel de las paredes y los adornos de otras estancias se topará con alguna que otra sorpresa.

La sala de visitas que condicionó el destino de Japón

El plato fuerte del recorrido por Tekigaisō es la sala de visitas de estilo occidental, en la cual se celebraron numerosas reuniones políticas y se constituyeron varios gabinetes de ministros. Precisamente por eso a esta vivienda se la llegó a denominar “la otra residencia oficial del primer ministro”.

En 1940 Konoe Fumimaro, Matsusoka Yōsuke, Tōjō Hideki y Yoshida Zengo se reunieron aquí, con la prolongación de la segunda guerra sinojaponesa como trasfondo, y tomaron una decisión que marcaría enormemente el rumbo de Japón: la adhesión de este país al Pacto del Eje. Gracias a la realidad aumentada, si tomamos la tableta que hay delante de la sala y apuntamos con ella hacia dicha estancia, podremos ver a los participantes de la llamada Conferencia de Ogikubo e incluso ser testigos de la tensión que se palpaba en el ambiente.

Los sillones y el mantel son una copia fidedigna de los originales llevada a cabo mediante el análisis de fotografías en blanco y negro coloreadas previamente. Las técnicas utilizadas y el grado de detalle que se concedió a la reproducción, visible también en elementos como la langosta disecada que decora la pared y la vestimenta de las muñecas que adornan el armario del fondo, llegan a resultar abrumadores.

A la izquierda, la sala de visitas donde se celebró la reunión que determinaría el rumbo de Japón; a la derecha, la Conferencia de Ogikubo en curso (Kyōdō News Images). El que está sentado en el extremo izquierdo es Konoe Fumimaro, primer ministro y propietario de Tekigaisō. A juzgar por las imágenes, la reproducción del mantel es fiel al original.
A la izquierda, la sala de visitas donde se celebró la reunión que determinaría el rumbo de Japón; a la derecha, la Conferencia de Ogikubo en curso (Kyōdō News Images). El que está sentado en el extremo izquierdo es Konoe Fumimaro, primer ministro y propietario de Tekigaisō. A juzgar por las imágenes, la reproducción del mantel es fiel al original.

Un comedor que daba color a la rutina

A continuación nos alejamos de la sala donde se llevó a cabo la citada conferencia y nos vamos al pasillo. La estancia contigua es el comedor, espacio en el que confluían lo ordinario y lo extraordinario en la vida de los Konoe: además de ser el lugar donde la familia se reunía en torno a la mesa, se supone que este era también el sitio en el cual comían las personalidades al término de sus reuniones.

La vajilla de Noritake Antiguo guardada en el armario la usaba la propia familia Konoe. Los amantes de este tipo de antigüedades no deben perdérsela.
La vajilla de Noritake Antiguo guardada en el armario la usaba la propia familia Konoe. Los amantes de este tipo de antigüedades no deben perdérsela.

Desde las ventanas del pasillo se ve una zona cubierta de césped cuyo verdor brilla. Dichas ventanas se caracterizan por el diseño elaborado de sus marcos de madera, hecho a mano por maestros artesanos, y por la singularidad del vidrio ondulado antiguo. Al observar, a través de estos cristales de un siglo de antigüedad, el césped en el que, al parecer, Konoe jugaba al golf, uno siente una extraña sensación, como si hubiera viajado en el tiempo.

La sensación de modernidad que se respira aquí no parece propia de hace un siglo.
La sensación de modernidad que se respira aquí no parece propia de hace un siglo.

Un despacho donde se detuvo el tiempo

Tras el comedor, engalanado por la luz y el verdor, el ambiente cambia por completo cuando llegamos a una habitación de estilo japonés donde reina el silencio y se siente el peso de la historia: es el despacho donde Konoe eligió acabar con su vida ingiriendo veneno en diciembre de 1945. Su familia decidió dejarlo tal cual, a modo de santuario. El rollo de caligrafía que cuelga de la pared del tokonoma contiene un precepto confucionista que escribió el propio Konoe: “Una vez que se sientan las bases, el camino se manifiesta de manera natural”. Cuando uno se para en esta estancia, nota un silencio repleto de tensión, como si el tiempo se hubiera detenido únicamente aquí.

El despacho donde Konoe Fumimaro se quitó la vida.
El despacho donde Konoe Fumimaro se quitó la vida.

Una pausa en el café galería

Tras haber sentido el peso de la historia que rodea la residencia, recomendamos hacer una pausa en el Café Galería Tekigaisō, de reciente construcción, cuando todavía tenemos fresco el recuerdo. En el diseño de este edificio se concedió importancia a la armonía con el entorno, de ahí que esté ubicado como si estuviera acurrucado contra los zelkovas del Japón (keyaki), cuyas ramas se extienden por la finca. Además, es un diseño mediante el cual se forma un único paisaje ininterrumpido que abarca desde la vivienda hasta la galería.

Es posible admirar la vista de Tekigaisō desde las grandes ventanas de la cafetería.
Es posible admirar la vista de Tekigaisō desde las grandes ventanas de la cafetería.

La carta de la cafetería contiene café de la Tostaduría Brown Chip, ōmonaka de Nishi-Ogikubo Miharadō, mizuyōkan de Kaijin Yūto, bolitas de nieve de Petit Grace y galletas Sacher y nubes de temporada de la Confitería Torajirushi, entre otros productos elaborados por comercios famosos de la zona. El personal de la cafetería ha ido expresamente a cada uno de estos establecimientos y elegido dichos artículos. Además, de marzo a finales de junio sirven una copa de helado de primera calidad que lleva sorbete de la Heladería Sincerita, bizcochos de soletilla de la Pastelería enFamille y pasta de judía roja dulce de Toraya, una confitería tradicional japonesa con muchos años de historia.

En circunstancias normales, para degustar todos estos productos hay que ir a cada comercio; sin embargo, en este edificio obra de Kuma Kengo, un virtuoso de nuestro tiempo, es posible hacerlo en una sola vez. Desde los asientos que dan a las ventanas se ve, separada por unos escasos metros de frondoso verdor, la antigua residencia Tekigaisō, construida por otro virtuoso, pero de hace un siglo. A quienes quieran disfrutar de un rato tranquilo les recomendamos ir antes de mediodía.

Copa de helado de fresa y pasta de judía roja dulce fruto de una colaboración con varios comercios famosos de la zona y disponible únicamente en esta cafetería.
Copa de helado de fresa y pasta de judía roja dulce fruto de una colaboración con varios comercios famosos de la zona y disponible únicamente en esta cafetería.

Una ruta por los Tres Jardines de Ogikubo

Recomendamos aprovechar la visita a Tekigaisō para acercarse al parque Ōtaguro y al jardín Kadokawa, a unos diez minutos a pie de la antigua residencia. Estos tres enclaves se conocen como los Tres Jardines de Ogikubo. El primero alberga un piano de la marca Steinway fabricado en 1900 que le encantaba al crítico musical Ōtaguro Motoo y el segundo, la antigua residencia de Kadokawa Gen’yoshi —poeta de haikus y fundador de la editorial Kadokawa Shoten—, una muestra del estilo arquitectónico sukiya moderno. Estos y otros elementos ponen de relieve que ambas zonas verdes rezuman una cultura diversa y que Ogikubo es un área con múltiples atractivos.

Hay lugares que, aunque no protagonizan la historia, desempeñan cierto papel en esta. Tekigaisō es uno de ellos. Al visitar esta antigua residencia, rodeada de árboles, nos adentramos tranquilamente en un mundo allende los libros de texto: nos encontramos con una sala en la que personas poderosas mantenían conversaciones lejos de miradas indiscretas; con un despacho en el que un hombre eligió en silencio la muerte; con la obra a la que hace un siglo se entregaron en cuerpo y alma unos maestros artesanos y que sigue brillando en la actualidad.

Parque Tekigaisō

  • Dirección: Tōkyō-to Suginami-ku Ogikubo 2-43-36
  • Horario: de 9:00 a 17:00 (se puede acceder al parque hasta las 16:30). Cerrado por descanso los miércoles, a finales de diciembre y a principios de enero. La zona del parque que tiene césped solo cierra por descanso a finales de diciembre y a principio de enero.
  • Entrada: 300 yenes (general) y 150 yenes (estudiantes de primaria y secundaria media. Los niños menores de 6 años entran gratis)
  • Cómo llegar: a unos 15 minutos a pie de la salida sur de la estación de Ogikubo, de JR y de la línea de metro Marunouchi
  • Sitio web oficial: https://ogikubo3gardens.jp/tekigaiso/

Café Galería Tekigaisō

  • Dirección: Tōkyō-to Suginami-ku Ogikubo 2-42-12. El café galería se encuentra en la planta baja, mientras que la antigua residencia Tekigaisō está situada en la parte oriental.
  • Horario: de 10:00 a 16:00. Cerrado por descanso los miércoles, a finales de diciembre y a principios de enero.
  • Cómo llegar: a unos 15 minutos a pie de la salida sur de la estación de Ogikubo, de JR y de la línea de metro Marunouchi
  • Sitio web oficial: https://ogikubo3gardens.jp/tekigaiso/tenjitou/

Texto e imágenes: Kawaguchi Yōko (la imagen de la Conferencia de Ogikubo pertenece a Kyōdō News Images).

Imagen del encabezado: Tekigaisō, escenario de la tumultuosa historia de la era Shōwa.

(Traducción al español del original en japonés)