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Las hojas rojas dan color al estanque en el que nadan las carpas nishikigoi. Este y el de la pagoda son dos paisajes representativos del Eikandō otoñal.
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La pagoda de cinco pisos, designada como importante propiedad cultural nacional, rodeada por árboles de colores otoñales.
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Vista desde la puerta de Sanmon de Nanzenji. La leyenda dice que la conocida frase de kabuki atribuida a Ishikawa Goemon, el famoso samurái transformado en bandido, “¡Zekkei ka na, zekkei ka na!” (¡Qué vista tan magnifica!) se refería a este lugar.
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Las hojas del otoño decoran con gracia el acceso al santuario principal donde se alinean los faroles de Kasuga.
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Vista del valle teñido por los colores otoñales desde Ryūsenkaku.
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A la izquierda está la “Ventana de la iluminación” y a la derecha la “Ventana de la confusión”.
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El follaje otoñal alrededor del puente Gaunkyō visto desde el mirador de otro puente, el Tsūtenkyō.
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Los escalones de piedra que conducen al pabellón principal. El follaje otoñal invade los escalones de piedra.
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El puente Uguisu pintado en bermellón sobre el río Kamiya rodeado por las hojas coloreadas de arce.