Un hogar construido con valor

En el caso de Kimie, se puede decir que su mundo se expandió al llegar a Zenshōen. Cuando oyeron decir que había entrado una chica joven, los pacientes masculinos la invitaron a pasear, uno tras otro. Uno de ellos, un hombre tranquilo que conoció en abril, comenzó a protegerla con amabilidad. Se trataba de Yamauchi Sadamu, con quien eventualmente se casaría. Después de registrar el matrimonio en noviembre, la pareja pudo regresar a casa e informar a la familia sobre su unión.

“Los vecinos se sorprendieron: ‘¿Pero hay alguien que te pueda aceptar incluso con lepra?’. Mi esposo era un gran bebedor. Me dijo que solo duraría unos cuatro años, debido a la cirrosis, así que me casé. Cuando muriera tendría una segunda juventud (risas). Pero lo cierto es que vivió más de cincuenta años desde entonces. Qué estafador era...”

Sadamu dejó este mundo en 2010, con 86 años.

“Por mucho que nos quisiéramos y estuviéramos juntos no podíamos tener hijos. Cuando nos casamos, mi esposo tuvo que someterse a una cirugía de esterilización”.

Uno de los temas sobre los que gira la película Gaika es esa esterilización de enfermos de la enfermedad de Hansen. Los pacientes de esta dolencia que querían casarse bajo la Ley de Eugenesia (promulgada en 1948, enmendada como Ley de Salud Materna en 1996, en paralelo a la abolición de la Ley de Prevención de la Lepra), pese a no tratarse de una enfermedad genética, se veían obligados a someterse a una operación de esterilización como condición para poder formalizar el matrimonio. Gaika contiene una escena en la que el difunto Sadamu recuerda el sufrimiento de esa cirugía de esterilización. No dice mucho, pero el dolor de haberse visto privado de su fertilidad se transmite de manera desgarradora a través de la pantalla.

Sin embargo, los señores Yamauchi (Kimie y su esposo) decidieron no renunciar a su sueño de tener hijos y terminaron por adoptar. Teniendo Kimie sesenta y siete años, un monje cercano a la familia le habló de una chica de dieciocho años que había perdido a sus padres a una edad temprana, y había pasado por diversas instituciones y padres adoptivos. Finalmente, la chica se casó, dio a luz y crio cuatro hijos, incluidos dos que sacó de una institución.

Kimie y el difunto Sadamu, diez años antes de que su historia apareciera en Gaika. © 2019 Supersaurus
Kimie y el difunto Sadamu, diez años antes de que su historia apareciera en Gaika. © 2019 Supersaurus

“Mi esposo también pudo abrazar a su nieto, antes de morir. Pese a haber sufrido la enfermedad de Hansen he sido feliz como mujer. Así que no me arrepiento de nada. La adopción acarrea todo tipo de dificultades. Yo era consciente de esto, pero decidí buscar el valor necesario para crear una familia. Quería, pese a mi discapacidad, poder tratar como madre a un niño que no había conocido el amor de sus padres”.