Efectos de las cuotas de adquisición

Las cuotas de adquisición para empresas de reciente creación pueden potenciar a las empresas innovadoras acelerando el nacimiento de lanzamientos comerciales y la creación de productos derivados provenientes de grandes corporaciones. A principios de la era Meiji (1868-1912), se creó un nuevo espacio para actividades económicas a través del auge de los samurái de ámbito más bajo, y en el periodo de posguerra la disolución de los conglomerados zaibatsu y la purga de líderes empresariales tuvieron un efecto similar. Tras el reciente desastre, está aflorando la necesidad de abrir otra vez un nuevo espacio económico para facilitar el proceso de reconstrucción. Si esto no se hace, las empresas ya existentes continuarán empleando métodos convencionales, obstruyendo la aparición de innovación. Asimismo, la cuota de adqusición para pequeñas empresas locales tendría el objetivo de no sólo crear empleo sino también de atraer los necesarios recursos humanos. He oído que muchos jóvenes están desplazándose a Tōhoku o regresan allí para participar en la reconstrucción. Es necesario prepararles lugares en donde puedan ponerse a trabajar.

Una cuota para corporaciones extranjeras también es importante. Tal como ha señalado el arquitecto Andō Tadao, las empresas extranjeras no demostrarán demasiado interés en la construcción de nuevas ciudades y municipios si no disponen de un plan de diseño excelente. Debe tratarse de proyectos atractivos que colmen el apetito de los inversores. Por ello, una cuota seguro que llamaría la atención de las empresas de otros países. Y también tendría otras ventajas. En el sector de las obras públicas, la participación de empresas extranjeras en los proyectos de construcción probablemente pondría fin a las prácticas comerciales excluyentes, y los precios finales de las adjudicaciones de obras de construcción serían considerablemente menores. También es probable que acabasen introduciéndose métodos innovadores apuntalados por una serie de nociones específicas. Tras la catástrofe, Japón se ha convertido en el mayor receptor de ayudas, y necesitamos poner a total disposición del mundo lo que hemos recibido para devolverles su amabilidad. Este sería el tercer periodo de apertura al mundo de Japón, tras las aperturas de la era Meiji y la posguerra.

La necesaria descentralización

Al mismo tiempo que el país se pone manos a la obra en la construcción de ciudades ecológicas e inteligentes, debemos reconocer que una parte importante del cambio de paradigma implica poner fin a la desigual concentración de funciones en Tokio y establecer una sociedad con mayor autonomía regional. La construcción de estos nuevos municipios representa un punto de inflexión respecto al paradigma por el que se hacía todo lo posible para conseguir un desarrollo equilibrado en todas las partes de Japón. La aplicación de una serie de Plan Global de Desarrollo Nacional hizo que se construyesen ciudades esencialmente idénticas en todos los rincones de Japón, independientemente de las diferencias de clima y características naturales. Sin embargo, ahora necesitamos un plan de desarrollo que obtenga el mayor partido de los rasgos diferenciales de cada región. El desarrollo urbano basado en el cuarto Plan Global de Desarrollo Nacional hizo que las zonas adyacentes a estaciones de tren y aeropuertos de todo Japón tuviesen el mismo aspecto, y también produjo una expansión urbana descontrolada. La construcción comunitaria de ciudades ecológicas e inteligentes debe adoptar un enfoque distinto. En primer lugar, debe basarse en la generación de electricidad a nivel local mediante las energías solar, eólica y geotérmica, además de la utilización de biomasa y palés de madera. Además, el modelo urbano del siglo XX en la que los residentes de las ciudades se trasladan de sus hogares en el extrarradio a sus puestos de trabajo en la ciudad ya no resulta apropiada, porque se basa en un consumo energético excesivo. El diseño del espacio urbano ahora debe ser compacto y agradable, acercando más a hogares, puestos de trabajo, instituciones educativas e instalaciones de ocio.

Que un Gobierno central de alta concentración imponga diseños estandarizados no es la manera de conseguir ciudades y pueblos que hagan un uso altamente eficiente de la energía. Aquí jugarán un importante papel los gobiernos regionales que tengan poderes exclusivos. La descentralización es también deseable desde el punto de vista de la gestión del riesgo por parte del estado. El reciente desastre ha hecho comprender mejor a todo el mundo lo peligroso que resulta concentrar funciones del estado en una única región. Si un gran terremoto afectase directamente a la región de Kantō, el estado quedaría completamente paralizado porque las funciones administrativas, empresariales y de información de Japón están altamente concentradas en el área metropolitana de Tokio. Y seguro que también se produciría una extrema confusión en las acciones de recuperación del país.