Uehara Daisuke, que ha competido en tres ediciones de los juegos paralímpicos, colabora con la oenegé D-SHiPS32, dedicada a crear un espacio común para todas las personas, y con la entidad Shōgai Kōryaku-ka, que ofrece consultoría, desarrollo y formación para una sociedad inclusiva. El exdeportista nos cuenta por qué cree que el diseño universal en Japón es una fantasía.

Problemas incluso en las habitaciones de hotel accesibles

Hace un tiempo quise reservar mesa en un restaurante del centro de Tokio, cerca de una estación de la línea Yamanote, para cenar con una amiga que va en silla de ruedas y su marido, que es también su acompañante. Sin embargo, tuve que renunciar al plan ya que todos los restaurantes a los que quería ir estaban en sótanos donde no se sabía si había ascensor o parecían demasiado estrechos en las fotos de internet. No existía casi ninguna opción viable.

Mi amiga y su marido me explicaron que siempre que reservan mesa en un restaurante, llaman previamente para preguntar si tienen baño adaptado para sillas de ruedas, si hay escaleras dentro del local, etc. Cuando reservan alojamiento en un hotel también piden una habitación adaptada, pero incluso en hoteles grandes, no suele haber más que una o dos habitaciones de este tipo y, si están disponibles, cuestan bastante más que las otras.

Cuando entrevisté a Uehara Daisuke para este artículo, reservé una habitación de hotel. Al igual que me había pasado con los restaurantes, me costó encontrar un lugar accesible para poder realizar el reportaje. El hotel donde reservé era un establecimiento nuevo en Tokio. Solo tres de las más de 150 habitaciones eran accesibles y, a pesar de ser dobles, costaban como las triples no accesibles del mismo hotel. Y, aun con lo cara que salía, la habitación que reservé se hallaba en un extremo de la planta, en la parte más alejada del ascensor.

Uehara, que habitualmente va solo, sin acompañante, dice que cuando llama para reservar mesa en un restaurante suelen rechazarlo porque no pueden garantizarle acceso al baño en silla de ruedas. En cuanto a los hoteles, explica lo siguiente: “Una vez reservé una habitación estándar y, al llegar al hotel, me ofrecieron una accesible con un sobrecargo de 5.000 yenes, pero la rechacé. En esta habitación donde estamos ahora las toallas están bajas: muy bien. A veces las toallas de las habitaciones accesibles están en lugares donde no alcanzo. La lástima de esta habitación es que la alcachofa de la ducha está muy alta. Podían haberla dejado más baja, ya que no es fija. El mando a distancia del televisor también se encuentra en un lugar al que no llego. Es un ejemplo típico del enfoque simplista de que, para hacer una habitación accesible, basta con adaptar las instalaciones”.

Uehara Daisuke, ganador de una medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Vancouver 2010. (Fotografía: Imamura Takuma)
Uehara Daisuke, ganador de una medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Vancouver 2010. (Fotografía: Imamura Takuma)

El Gobierno Metropolitano de Tokio, encargado de organizar y gestionar las olimpiadas, estima que para 2020 se dispondrá de las 550 habitaciones adaptadas que estipula la ordenanza sobre las habitaciones para personas en silla de ruedas. La ordenanza sobre accesibilidad de edificios establece ciertos estándares para todos los hoteles de cierta capacidad construidos a partir de septiembre de 2019, como puertas de al menos 80 cm en todas las habitaciones y de al menos 70 cm para los baños. Uehara duda de que se puedan crear habitaciones realmente accesibles con solo adaptar las puertas.

Un diseño universal que se queda en buenas intenciones

Uehara explica por qué opina que el diseño universal de Japón es una fantasía: “En el Japan Taxi que Toyota sacó al mercado en octubre de 2017, que supuestamente incorpora el diseño universal, es tan complicado sacar la rampa para sillas de ruedas que algunos pasajeros tienen que esperar más de veinte minutos para subir al taxi. En los taxis de Londres se hace en un momento”.

A propósito del Japan Taxi, se envió una petición con 12.000 firmas para solicitar a Toyota que facilitase el acceso al vehículo en silla de ruedas. La compañía reaccionó lanzando, en marzo de 2019, una actualización del modelo en que el montaje para las sillas de ruedas se vio reducido de 63 a 24 pasos, con un proceso que supuestamente puede completarse en solo tres minutos. Preguntamos a una empresa de taxis de Tokio que usa el modelo nuevo y nos contaron que el montaje cuesta unos cinco minutos o más, en función del lugar donde esté estacionado el vehículo.

Modelo de taxi de Toyota que simplifica el acceso a los viajeros en silla de ruedas. Tomada el 31 de enero de 2019 en el distrito Nishi de Nagoya. (Jiji Press)
Modelo de taxi de Toyota que simplifica el acceso a los viajeros en silla de ruedas. Tomada el 31 de enero de 2019 en el distrito Nishi de Nagoya. (Jiji Press)

¿Cómo se enfoca la accesibilidad en otros medios de transporte? “Creo que muchas de las personas del resto del mundo que vengan a Japón para los juegos de Tokio querrán visitar Kioto. En la línea Tōkaidō del tren bala, no obstante, solo dos de los aproximadamente 1.300 asientos de cada tren están adaptados para sillas de ruedas. Además, como la aplicación de reservas permite que cualquiera reserve dichos asientos, a menudo las personas en silla de ruedas se quedan sin plaza. Por eso los que vamos en silla solemos terminar en el vestíbulo del vagón. ‘Hoy también me ha tocado viajar en el vestíbulo’ es una frase que digo mucho”.

Otros problemas del transporte ferroviario son las máquinas de billetes con pantalla táctil, que dificultan todavía más el uso a los viajeros con discapacidad visual, o pantallas orientadas de modo que impiden la lectura a las personas en silla de ruedas.